Las imágenes que más se repiten al soñar y el sentido que la tradición les ha ido dando con los siglos. Cada ficha reúne la lectura más extendida, la explicación corriente cuando la hay, y los motivos por los que tu propio sueño puede contar otra cosa.
Cómo se usa este diccionario: busca la imagen que recuerdas con más nitidez, no cada detalle del sueño. Si soñaste que huías de un perro por los pasillos de tu antiguo colegio, pesan el perro y la huida, mucho más que el edificio.
Qué puede hacer un diccionario de sueños y qué no: las lecturas reunidas aquí vienen de una tradición interpretativa muy antigua, no de investigaciones capaces de anticipar nada. Tómalas como pistas para pensar. Un símbolo que arrastra el mismo sentido desde hace siglos puede querer decir para ti algo completamente distinto, y cuando las dos versiones no coinciden, la que vale es la tuya.
Por qué una misma imagen admite dos lecturas: casi todos estos símbolos llevan pegada una cara tranquilizadora y otra inquieta, porque la tradición se formó en lugares y en épocas que no se parecían en nada. El agua es renacimiento en una versión y sensación de que todo desborda en la contraria. Suele acertar la que encaja con lo que te dejó el sueño al despertar, y de ahí que convenga anotar esa sensación antes de que se borre.
Si un sueño te ha dado miedo: las pesadillas son frecuentísimas y no anuncian nada. Morir, caer, escapar de alguien o perder los dientes figuran entre las escenas que más gente cuenta en cualquier parte del mundo. Un mal sueño que vuelve durante meses y te estropea las noches se puede comentar con el médico, no por lo que quiera decir, sino porque dormir bien importa de por sí.
El apartado más poblado del diccionario, y el primero que la gente va a buscar.
Caer, volar, escapar de alguien: tres escenas que se repiten de un país a otro.
Dientes, pelo, sangre. A menudo, los sueños con la causa física más fácil de reconocer.
Familia, ex, desconocidos, y por qué quien sale en el sueño casi nunca es solo esa persona.
Examen, accidente, muerte. Aquí las lecturas hablan de finales y de presión, jamás de predicción.
Agua, fuego, tormenta. Que el elemento aparezca en calma o desatado cambia la lectura entera.
Casa, camino, puerta. El escenario se lee como la situación que vives, no como un sitio.
Dinero, llaves, espejo, anillo, y aquello que cada uno vendría a representar en el sueño.


