Los pájaros arrastran dos herencias distintas en la interpretación de los sueños, una sobre la libertad y otra sobre los mensajes, y suelen tirar en direcciones contrarias.
En esta imagen se cruzan dos herencias que no acaban de entenderse. Los diccionarios modernos leen los pájaros como libertad, perspectiva y ganas de mirar una situación desde arriba. Las fuentes antiguas de muchas culturas los leen en cambio como portadores de noticias, y por eso tanto folclore de aves va de llegadas y de anuncios en lugar de ir de libertad.
Los presagios con aves están entre los más extendidos del mundo y entre los más contradictorios. La misma especie trae fortuna en una comarca y disgusto en la siguiente, que es la prueba más clara de que estos sentidos son culturales y no fijos. Cuando una creencia sobre aves es local, hay que decir que es local, y ninguna de ellas constituye un pronóstico.
Lo que sobrevive a toda esa variación es la idea del pájaro como algo que viene de otra parte y no se queda. Ese sentido funciona en casi todos los sitios donde la imagen aparece.
Quien puede nombrar la especie suele descubrir que ahí está casi todo el sentido, más que en la categoría general. Tu historia con los pájaros, si en la infancia los alimentabas o si uno te asustó de cerca, da forma al sueño más que cualquier significado heredado. El pájaro muerto merece mención aparte: inquieta a la gente y se lee tradicionalmente como algo terminado, nunca como mala noticia de ningún tipo.


