Hay quien se topa siempre con el mismo número: en el reloj, en un tique, en el portal de una casa. Aquí está de dónde viene esa costumbre de lectura y qué se le atribuye a cada serie.
El punto de partida: se llama número de ángeles a una serie de cifras, casi siempre con una cifra repetida, que alguien se cruza tantas veces que deja de parecerle casual. La lectura procede de la numerología, donde cada cifra del 0 al 9 tiene un carácter propio y donde la repetición vale como ese mismo carácter subido de volumen.
Origen de la costumbre: es reciente, no antigua. La expresión se extendió a finales de los años noventa gracias a la autora Doreen Virtue. El material de base, en cambio, es mucho más viejo: hace siglos que ciertas tradiciones numerológicas reparten un temperamento entre las cifras. Viejos son, pues, los significados de los dígitos; nueva es la envoltura que los presenta como mensajes.
La manera de leer una serie: se empieza por la cifra de base. Detrás de 444 está el cuatro, con su asunto de orden y trabajo constante, escrito tres veces. Las series mixtas como 1212 alternan dos cifras y se leen como una conversación entre los dos significados. El cero por sí solo no aporta un sentido, solo ensancha el de la cifra que tiene al lado.
El alcance real de todo esto: ver una y otra vez el mismo número tiene una explicación corriente. En cuanto una serie significa algo para ti, el ojo la caza en cualquier parte, y los cientos de veces en que no estaba no las apunta nadie. Estos significados rinden más como excusa para pensar que como pronóstico, que es además el uso que les da la mayoría de la gente.


