Un fondo muy repetido en los sueños y de los más fáciles de leer: habla de hacia dónde vas y de con qué facilidad avanzas.
Los caminos salen en los relatos de sueños más que casi cualquier otro paisaje, cosa nada rara si se piensan las horas que pasamos encima de ellos. La lectura heredada se queda cerca de lo evidente: un camino representa el rumbo que lleva una vida. Lo que los intérpretes han mirado siempre es su estado, porque el material aprovechable está en el firme, en la luz y en los desvíos, no en el hecho de que haya un camino.
Las rutas familiares vienen con su propia carga. El paseo hasta el colegio de primaria, el trayecto a un trabajo anterior, la salida del pueblo del que alguien se marchó hace años: aparecen con el color emocional de aquella época todavía pegado, y los intérpretes leen la época antes que el asfalto. Es frecuentísimo soñar la carretera correcta con los edificios equivocados al lado, y eso es normal y no señala nada.
El detalle que conviene guardar es cuánto mandaba quien dormía. Andar, conducir e ir de acompañante equivalen a tres grados de decisión sobre el asunto. Un camionero, alguien que se mueve siempre a pie y una persona que todavía arrastra el susto de un accidente se encuentran el mismo tramo en condiciones muy distintas, y por eso el significado lo pone quien sueña y el diccionario va detrás.


