Este sueño llega en mitad de un cambio, a menudo antes de que quien lo tiene admita que lo hay. Qué describen las cajas y los cuartos vacíos.
Esta escena aparece en mitad de una transición, con frecuencia antes de que el durmiente reconozca que hay una. Cambiar de casa se entiende como un cambio de circunstancias y, más finamente, como un cambio en la forma de vivir y no solo en el sitio. Como la casa representa en el simbolismo onírico a la persona misma, intercambiar una por otra sugiere una redistribución de esa persona.
Lo que se interpreta es la fase de la mudanza. Embalar sugiere la criba de lo que se conserva, y se describe a menudo una cantidad imposible de cajas, cosa que remite a obligaciones que nadie ha conseguido reducir. Una casa nueva vacía suele indicar posibilidad y no pérdida. Volver a una vivienda anterior es de las versiones más contadas y apunta a cuentas pendientes con una época de la vida, no con un edificio.
Los cuartos que nunca existieron salen en muchísimos sueños de casas, y la tradición los toma por capacidades que la persona todavía no ha usado.
Se cuenta alrededor de trabajos nuevos, finales de relación, hijos que se van, duelos y temporadas en que nada ha cambiado por fuera pero algo se ha movido por dentro. Existe además la versión llanamente práctica, porque quien está de mudanza sueña con mudanzas, y largo, sin que haga falta simbolismo ninguno para explicarlo.
El sentido se apoya mucho en el historial de mudanzas de cada uno. Quien se mudó sin parar en la infancia no vive esta imagen como aventura, y quien lleva cuarenta años en el mismo piso no la vive como rutina. Quien perdió una casa sin quererlo carga con algo distinto otra vez. Deja mandar a ese historial y trata la lectura general como algo secundario.
Que te mudes o te quedes no lo decide esto, y ningún sueño merece voto en una decisión de ese tamaño.


