La sangre inquieta a quien sueña más que casi ninguna otra imagen, así que conviene decir cuanto antes que es frecuente y que no diagnostica nada.
Dos cosas van al principio de esta entrada. La sangre aparece en los sueños con mucha frecuencia y no dice absolutamente nada sobre tu salud ni sobre la de nadie. Donde la interpretación tiene algo que ofrecer es en tres asociaciones muy viejas: la vida y la energía, el vínculo familiar, y el precio pagado por algo.
La gente despierta de estos sueños sacudida de una manera que no le pasa con otros, y el motivo no es simbólico. La sangre señala herida, y la respuesta de alarma hace exactamente aquello para lo que existe. También hay disparadores corrientes que merece la pena nombrar: una herida reciente, una hemorragia nasal, un análisis, la regla, una consulta médica difícil o sencillamente una película muy cruda vista poco antes de acostarse. Cuando alguno de esos encaja, el sueño puede no ser más que el día repitiéndose.
Una enfermera, un adolescente aprensivo y alguien que acaba de tener un accidente no se encuentran con esta imagen en las mismas condiciones, y cualquier lectura tiene que arrancar de cuál de los tres eres. Quien trabaja a diario rodeado de sangre la sueña sin sobresalto y muchas veces sin sentido alguno.
Se diga lo que se diga de ella, esta ficha no afirma nada sobre tu cuerpo. Interpretar sueños es una costumbre de leer imágenes y no una fuente de avisos, y si algo de tu salud te preocupa de verdad, eso corresponde a un médico y no a un diccionario.


