Soñar con el mar

Todo el que cuenta este sueño describe el agua antes que nada. En calma, picada o sin fondo visible: el estado del mar es donde se sostiene la lectura entera.

Pregunta por un sueño de mar y lo primero que se describe nunca es la playa ni la barca. Es el agua: plana, revuelta, negra, templada, imposiblemente transparente. Ese impulso coincide con la tradición al milímetro, porque el mar se viene tratando desde hace mucho como la mayor de las imágenes del sentir, y su estado se toma por el estado de lo que quien duerme lleva encima. No hace falta que cambie nada más de la escena para que el sentido cambie del todo.

En calma, picado y hondo

El agua quieta bajo un cielo abierto es la forma más favorable en casi todas las fuentes, entendida como sentimiento asentado y sitio para respirar. El oleaje fuerte y las olas rompiendo apuntan a turbulencia, aunque se cuida siempre de anotar que alguien disfrutando de las olas está teniendo un sueño bastante distinto del de alguien a quien las olas revuelcan. La profundidad se trata aparte de la superficie. Asomarse a un agua sin fondo a la vista sale continuamente en los relatos y suele leerse como darse cuenta de que hay algo propio en lo que no se ha entrado, y por eso la gente describe ese momento más como asombro que como miedo.

Dónde estabas tú

Tu posición trabaja tanto como el agua. Mirar desde la orilla sugiere observar el sentimiento a una distancia segura. Estar dentro y a flote sugiere implicación, y estar dentro donde ya no se hace pie, una implicación que ha ido más lejos de lo previsto. La barca representa aquello que sostiene la travesía, sea un plan, una pareja o una rutina, y se lee según en qué estado se encuentre. Los repertorios más viejos toman una travesía por mar abierto como un cambio de circunstancias, lectura que viene de cuando navegar era el único viaje largo que existía.

Tu mar y el de otra persona

Nada de esto aguanta el choque con una historia personal fuerte, ni debería. Quien creció nadando a diario y quien estuvo a punto de ahogarse no sueñan el mismo mar aunque describan un agua idéntica. Familias de pescadores, infancias de costa, una travesía hecha en malas condiciones: cada una de esas cosas reescribe la imagen antes de que ningún diccionario se acerque. Toma lo anterior como punto de partida y deja que tu propio recuerdo del agua tenga la última palabra.

Preguntas frecuentes

¿El mar se lee distinto de un lago o de un río?
Sí, y la diferencia está en el tamaño y en los bordes. Un lago tiene límite y un río lleva una dirección, mientras que el mar no tiene ni una cosa ni la otra, y por eso se le cuelgan los sentimientos más grandes y menos manejables.
¿Qué se hace con la marea que baja?
Una marea retirándose se toma normalmente por algo que se aparta según su propio calendario y no por decisión de nadie, y el suelo que deja al descubierto vale por lo que estuvo debajo todo el rato. Quien lo sueña lo describe más con calma que con alarma.

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