Soñar con el pelo

Cortarlo, perderlo o teñirlo reciben lecturas separadas en la tradición, y las tres apuntan a la versión de ti que eliges y mantienes.

El pelo es de las poquísimas partes del cuerpo que se pueden cambiar por completo en una tarde y volver a dejar como estaban, y de ahí que los viejos libros de sueños le dediquen tantas páginas. La lectura heredada lo toma como imagen de la presentación propia: la versión de ti que eliges y mantienes, no la que te vino de fábrica. Cortarlo, perderlo, transformarlo o recibir elogios por él se entienden todos como preguntas sobre cómo quieres que te vean.

Cortarlo, perderlo, teñirlo

  • Cortártelo tú. Se asocia con una ruptura buscada con una imagen anterior, muchas veces una decisión ya medio tomada de día.
  • Que te lo corte otra persona. Un cambio que llega de fuera, y el tono del sueño suele decir si aquello se parecía más al cuidado o al control.
  • Que se te caiga a puñados. Va en el mismo grupo que los sueños de dientes: algo que dabas por fijo y de pronto no lo está.
  • Que crezca a una velocidad imposible. Suele leerse como vitalidad y, de vez en cuando, como la sensación de que algo se te va de las manos.
  • Un color que jamás elegirías. Un ensayo de otro yo público, o el recuerdo de cuando lo fuiste.

La explicación menos vistosa

Estos sueños se amontonan alrededor de acontecimientos capilares reales. Se cuentan en las semanas siguientes a un corte drástico, antes de una boda o de una sesión de fotos, y en las rachas en que uno anda pendiente de las canas o de que el pelo se le ha quedado fino. Eso no vacía la escena de sentido, pero el disparador está muchas veces en el espejo del baño y no en el simbolismo. Soñar que se te cae el pelo no diagnostica nada ni indica que te ocurra nada.

Tu cabeza manda sobre el diccionario

Los repertorios antiguos están llenos de reglas tajantes sobre el largo y el color, y buena parte de ellas son los consejos de moda de su siglo escritos en tono misterioso. Vale la pena conocerlas como historia y no como instrucción.

Lo que sí aguanta es el vínculo entre el pelo y la identidad elegida. Quien lleva cinco años dejándoselo largo y quien se rapa cada quince días no están soñando con el mismo objeto, y ninguna ficha cierra esa distancia. Pregúntate qué te ha costado tu pelo, qué señala de ti y quién ha opinado siempre sobre él. Ahí suele estar el sueño, bastante más cerca que en cualquier regla sobre tijeras.

Preguntas frecuentes

¿Por qué sueño una y otra vez que se me cae el pelo?
Es de los sueños repetidos que más se cuentan, y la tradición lo agrupa con los de dientes entre las imágenes que asoman en las temporadas exigentes. Aparece además con más frecuencia entre quienes ya andaban pendientes de su pelo por motivos de lo más corriente. Describe una sensación de quedarse a la intemperie, no un estado del cuerpo.
¿El color cambia la lectura?
Las fuentes antiguas dicen que sí y a continuación se contradicen entre ellas sin ningún pudor, lo que ya avisa de que aquellas reglas eran locales. Sale más a cuenta preguntarse qué significa ese tono concreto en tu vida, en tu cabeza o en la de quien lo llevaba puesto.

Sueños parecidos