Casi siempre hay algo que falla en el reflejo, y de ese fallo parte la lectura: un sueño sobre la imagen propia mucho antes que sobre el aspecto físico.
De un sueño con espejo casi nunca se recuerda el espejo. Se recuerda la cara que devuelve: más vieja, más joven, ajena, o retrasada medio segundo respecto a tus movimientos. Quien interpreta ve ahí un sueño sobre la imagen propia, sobre la distancia entre cómo se ve alguien y cómo cree que lo ven, y esa lectura se mantiene sorprendentemente firme en fuentes muy distintas entre sí.
Casi todas las variantes que se cuentan incluyen algún fallo del reflejo. Una cara que no es la tuya se asocia desde hace mucho a una temporada de no reconocer tu propia conducta. Un reflejo que se mueve por su cuenta se enlaza con la sensación de que te observan o con estar haciendo un papel. Verte mucho mayor sugiere preocupación por el tiempo y no una afirmación sobre él; verte en la infancia se relaciona con algo sin terminar de aquellos años.
El espejo rajado o hecho añicos es la versión que más asusta, y la superstición del cristal roto le añade peso. Los comentarios sobre sueños, sin embargo, tratan la rotura como una imagen propia sometida a tensión, no como siete años de nada. Los espejos cubiertos aparecen en quienes vienen de culturas donde se tapan durante el luto, y ahí la escena pertenece al duelo y a sus costumbres antes que a cualquier simbolismo general.
Uno empañado o sucio, frecuente después de una ducha larga la noche anterior, suele apuntar a la duda sobre en qué punto estás contigo.
Los espejos ya significan cosas distintas para cada durmiente antes de que empiece ninguna interpretación. Alguien que pasa una hora delante de uno por trabajo, un actor o una bailarina, mantiene con su reflejo una relación laboral que no tiene quien los esquiva. Quien se recupera de una enfermedad que le cambió el aspecto lee la imagen a través de eso. La tradición ofrece un abanico de sugerencias, y la que encaje con tu historia es la que vale.
Esto no diagnostica nada, y un sueño con espejo no dice absolutamente nada sobre cómo eres por fuera.


