De todos los animales de este diccionario, la vaca lleva la fama más vieja, heredada de sociedades que medían una casa por las cabezas de ganado que tenía.
De cuantos animales aparecen en este diccionario, la vaca es la que carga la fama más antigua y más firme. Las sociedades ganaderas medían la riqueza en cabezas, y las tradiciones oníricas de Egipto, de India y del norte de Europa heredaron esa medida y leyeron al animal como sustento, paciencia y acumulación lenta de lo que una casa necesita.
El emparejamiento clásico enfrenta un animal sano y bien alimentado con uno flaco o enfermo, una oposición tan vieja que aparece en el libro del Génesis y en varias tradiciones sin relación entre sí. Conviene manejarla con cuidado. Ese par describe cómo se ha usado el símbolo durante milenios; no es un pronóstico sobre tus ingresos, y ningún sueño debería tomarse como información financiera. Lo que la imagen sí acompaña bastante bien es la sensación de estar a cubierto o de no estarlo.
Ordeñar se entiende como sacar de forma constante de un recurso, sea dinero, sea buena voluntad, sea tu propia energía, y se atiende a si el animal colaboraba. Un rebaño moviéndose junto se liga a seguir la corriente de un grupo, unas veces a gusto y otras no. Mucha gente describe la experiencia curiosa de una vaca simplemente parada mirándola, algo que se toma como una mirada sin juicio, una sensación más tranquila que la de casi cualquier otro sueño con animales. La estampida pertenece a la familia contraria y representa la presión colectiva.
El animal pesa distinto en cada vida. Es sagrado en la tradición hindú y las lecturas oníricas de esa cultura lo tratan con el respeto correspondiente. Es un animal de trabajo y una unidad económica para cualquiera que haya vivido del campo. Es un bicho grande y desconocido para quien solo ha visto uno al otro lado de una valla. Cuál de esas descripciones te toca configura el sueño más de lo que puede hacerlo esta ficha.


