Soñar con escaleras

Una de las pocas imágenes cuyo sentido está en su forma: dos direcciones, esfuerzo en una, velocidad en la otra, y cambio de nivel en cualquier caso.

Una escalera es de las pocas imágenes oníricas que llevan el sentido metido en su forma. Va en dos direcciones, cuesta esfuerzo en una y ofrece velocidad en la otra, y las lecturas la han usado siempre para el cambio de nivel: la posición, el ánimo, la comprensión o simplemente hacia dónde se dirige quien sueña dentro de una casa que hace de vida.

Arriba, abajo y ninguna de las dos

Subir se glosa como un avance que se está pagando, y quien cuenta que llegó sin aliento suele estar describiendo algo bastante exacto de su semana. Bajar se lee de más maneras. Unas tradiciones hablan de declive, otras de volver a por algo que se quedó atrás, y las listas modernas se inclinan claramente por lo segundo. Quedarse en la escalera sin moverse va derecho a las lecturas sobre la indecisión, y se cuenta sin parar.

Cuando la escalera falla

Las variantes que se recuerdan son casi siempre aquellas en las que la estructura no cumple:

  • Peldaños que faltan o mal repartidos. Un plan con un hueco que quien sueña ya había visto.
  • Una escalera que se alarga sola. Va con el esfuerzo que no llega a ninguna parte.
  • Un caracol sin rellano. Suele leerse como dar vueltas alrededor de una decisión.
  • Demasiado estrecha o empinada. Un camino que no se construyó pensando en quien lo sube.
  • Escalones que bajan a oscuras. Se enganchan con lo que ya cubre el material del sótano.

Ninguna de estas cosas es un pronóstico. Describen una sensación sobre una dirección de marcha, que es algo muy distinto.

Una salvedad de andar por casa

Si convives con unas escaleras que te cuestan, o te has caído hace poco en unas, lo más probable es que la imagen esté contando tu día y no tu destino. La sensación y el recuerdo reciente entran en los sueños con mucha más facilidad que los símbolos.

Preguntas frecuentes

¿Subir es mejor que bajar?
Las listas antiguas suelen decir que sí, pero se escribieron en sociedades aficionadas a las metáforas verticales del prestigio. Los lectores actuales son más ecuánimes, y muchas bajadas se describen como alivio y no como pérdida.
¿Y caerse por las escaleras?
Eso desplaza la escena hacia los sueños de caída, que tienen su propia historia y sus propias explicaciones físicas. La escalera pasa a ser decorado en cuanto quien sueña deja de controlar el movimiento.

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