Un escondite es a la vez una negativa a dejarse ver y un sitio seguro de verdad, y por eso este sueño puede dejar angustia o alivio.
Estos sueños llegan sobre todo en épocas en las que se está esquivando algo a plena luz. La costumbre interpretativa los lee como evitación y protección al mismo tiempo, porque un escondite es a la vez una negativa a dejarse ver y un lugar donde de verdad no te alcanzan. Que la noche resulte angustiosa o descansada depende de cuál de las dos cosas estuviera trabajando.
Un mensaje sin contestar, un sobre sin abrir, una gestión que lleva tres semanas rodando por la agenda: esas son las evitaciones pequeñas que menciona quien cuenta esta escena. En sueños, el asunto no se nombra, se dramatiza, y de ahí que todo resulte urgente y vago a la vez.
La sensación en el escondite interpreta más que el escondite mismo. Estrecho y sin aire lleva a un sitio; recogido y a salvo lleva a otro. Si jugar al escondite fue lo mejor de tu infancia, esto puede aparecer con gusto en lugar de con miedo, y esa reacción tuya orienta mejor que cualquier catálogo.
Quien lee este material se queda muchas veces en identificar al perseguidor. Suele dar más juego preguntarse qué habría pasado de levantarte y dejarte ver, porque la respuesta a eso es a menudo el asunto entero de la noche.


