Soñar que te escondes

Un escondite es a la vez una negativa a dejarse ver y un sitio seguro de verdad, y por eso este sueño puede dejar angustia o alivio.

Estos sueños llegan sobre todo en épocas en las que se está esquivando algo a plena luz. La costumbre interpretativa los lee como evitación y protección al mismo tiempo, porque un escondite es a la vez una negativa a dejarse ver y un lugar donde de verdad no te alcanzan. Que la noche resulte angustiosa o descansada depende de cuál de las dos cosas estuviera trabajando.

Un mensaje sin contestar, un sobre sin abrir, una gestión que lleva tres semanas rodando por la agenda: esas son las evitaciones pequeñas que menciona quien cuenta esta escena. En sueños, el asunto no se nombra, se dramatiza, y de ahí que todo resulte urgente y vago a la vez.

Cuatro versiones y cuatro lecturas

  • Esconderte de alguien a quien reconoces. Suele apuntar a una conversación aplazada, y la identidad del perseguidor es casi siempre el dato más informativo.
  • Esconderte de algo que nunca ves. Inquietud sin objeto en las fuentes antiguas; mucha gente dice que cuesta más quitársela de encima que la versión con cara.
  • Esconder un objeto. Se toma como algo que estás guardando para ti, y no tiene por qué ser nada vergonzoso.
  • Esconderte y que nadie te encuentre. La variante más triste, tratada menos como huida que como miedo a que nadie repare en ti.

Cómo se estaba ahí dentro

La sensación en el escondite interpreta más que el escondite mismo. Estrecho y sin aire lleva a un sitio; recogido y a salvo lleva a otro. Si jugar al escondite fue lo mejor de tu infancia, esto puede aparecer con gusto en lugar de con miedo, y esa reacción tuya orienta mejor que cualquier catálogo.

Quien lee este material se queda muchas veces en identificar al perseguidor. Suele dar más juego preguntarse qué habría pasado de levantarte y dejarte ver, porque la respuesta a eso es a menudo el asunto entero de la noche.

Preguntas frecuentes

¿Esconderse y que te persigan son lo mismo?
Las dos escenas se solapan y aparecen la misma noche con frecuencia, aunque el acento cae en sitios distintos. La persecución va de presión y movimiento, mientras que esconderse va de quietud y de una decisión de no dejarse ver, que es lo que la vuelve el acto más deliberado de los dos.
¿Y si lo que ocultaba era algo horrible?
Esa variante da bastante más miedo del que merece. Por tradición se lee como un secreto que pesa más de lo que en realidad pesa, y está bien documentada entre personas que no han hecho nada peor que callarse una noticia.

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