La tradición lo lee como un sitio donde se repara algo, no como señal de enfermedad: alguien deja una cosa en manos ajenas para que la cuiden.
Los sueños de hospital son frecuentísimos y asustan mucho más de lo que la tradición ha sostenido nunca. El escenario se lee como un lugar de reparación, un sitio donde se entrega algo para que lo cuiden, y por eso los intérpretes lo tratan como imagen de recuperación y de dependencia, no de una enfermedad en camino. Nada en esa lectura indica que tú ni nadie a quien conozcas vaya a enfermar.
Como bastante gente llega asustada a una página así, conviene decirlo sin rodeos: aquí no se diagnostica ni se pronostica. Leer imágenes es lo único que esta tradición ha hecho jamás, y ninguna parte de ella puede informar sobre un cuerpo. Si el sueño te ha dejado en vilo por alguien, el paso siguiente es de los de la vida despierta, una llamada o una cita, y no una búsqueda de sentidos escondidos.
Visitar a alguien es la forma que más se cuenta, y se entiende como una preocupación que llevas encima por otra persona, a veces una que no has dicho en voz alta. Estar en una sala de espera se lee como una pausa que no elegiste, el rato entre una decisión y su resultado. Ingresar tú apunta a necesitar ayuda y, en casi todas las fuentes viejas, a la disposición de aceptarla, que para ellas es la mitad esperanzada del cuadro.
Las explicaciones llanas dan cuenta de muchísimas de estas noches. La gente las describe después de una visita, antes de una cita médica, tras una noticia sobre un familiar y después de una tarde de series ambientadas en urgencias. Quien trabaja en un hospital sueña con pasillos sin parar, por el mismo motivo por el que un contable sueña con hojas de cálculo en plena campaña.
Ese último punto es el que conviene guardar. Una enfermera que recorre esos pasillos a diario no se encuentra el sitio igual que alguien que no ha ingresado nunca en ninguna parte, así que la misma imagen no puede pesar lo mismo en las dos. Antes de aplicar nada de lo de aquí, mira cuánto de ese edificio conoces ya en la vida real.


