Es de las pocas imágenes del diccionario que deja pruebas físicas: se llora durmiendo, ocurre de verdad, y la tradición lee esas lágrimas como descarga antes que como pena.
Mucha gente llega hasta aquí porque despertó con la cara mojada. Eso pasa, está documentado, y va antes que cualquier simbolismo: llorar mientras se duerme es un hecho físico real, que se cuenta sobre todo después de días emocionalmente cargados, durante un duelo y en los tramos más profundos de la noche. La lectura heredada convive sin problema con ese dato. Quienes interpretan llevan siglos tomando las lágrimas soñadas por una presión que encuentra por dónde salir, algo más cercano al alivio que a la tristeza.
La variante que más extraña a quien la vive es sollozar con ganas sin sentir absolutamente nada, o incluso sintiéndose en calma. Las fuentes viejas la manejan sin apuros y la entienden como algo que se está soltando y que la cabeza despierta todavía no ha nombrado ni admitido. Quienes se describen a sí mismos como poco llorones cuentan esta versión más que nadie, lo que apoya esa idea en vez de desmentirla.
Un repertorio de símbolos llega hasta cierto punto y no más allá. Por qué llorabas, y si lloras con facilidad a plena luz, te dirá bastante más que cualquier significado recibido de esta página. Las lágrimas después de una pérdida son el duelo haciendo su trabajo de siempre y no necesitan ninguna capa de interpretación encima. Si los sueños angustiosos se repiten y te dejan sin fuerzas, eso se comenta con alguien cualificado y no con una lista de símbolos.


