Mucha gente despierta de estos sueños con la cara realmente mojada, y la mayoría de las fuentes leen esas lágrimas como descarga y no como tristeza que llega.
Es bastante común despertar de estos sueños con la cara mojada de verdad, lo que muestra hasta qué punto el cuerpo acompaña. Llorar en sueños se entiende en toda la tradición como descarga antes que como pena, y un número sorprendente de fuentes lo considera de las imágenes más bienvenidas que se pueden tener.
La interpretación estándar dice que el sueño está haciendo algo que el día despierto no permitió. La gente describe sueños de llanto después de funerales que aguantó entera, después de rupturas gestionadas con eficacia, y en temporadas largas de ser la persona capaz para otro. Llorar a moco tendido sin saber por qué es la forma más habitual de todas, y suele entenderse como un sentimiento que ha durado más que su explicación, que es una situación humana de lo más corriente y nada misteriosa.
No poder llorar, con la pena delante y sin lágrimas disponibles, sugiere algo retenido o todavía no admitido. Llorar delante de otros añade el peso de la exposición, y ahí se mira cómo reaccionó la gente que estaba presente. Ver llorar a otra persona se toma como preocupación por ella, o como un sentimiento propio colocado a distancia prudente. El llanto silencioso, que quien sueña describe con una constancia llamativa, se liga a menudo a una situación en la que expresar algo no resultaba seguro.
El ánimo puede durar una hora o dos después, y eso es normal y no señal de nada. Lo que significa la imagen depende además de lo que el llanto sea para ti: alguien criado para ver las lágrimas como debilidad sueña con ellas de una forma muy distinta a alguien para quien llorar es parte normal de una mala semana. Si la tristeza al despertar es pesada y se sostiene mucho tiempo, es algo que vale la pena hablar con alguien, y es asunto de una persona y no de un diccionario.


