Soñar con zapatos

La parte del armario que toca el suelo, leída como el apoyo que uno tiene: el papel con el que camina y hasta dónde llega equipado.

Los zapatos son la única prenda que toca el suelo, y de ahí arranca cualquier lectura tradicional. Representan el apoyo en sentido amplio: el papel con el que camina quien sueña, el trabajo que hace y si va o no equipado para lo que quede de recorrido.

Que no valen, perdidos o ausentes

Las versiones incómodas son las que la gente cuenta. Unos zapatos que no son de tu talla se leen como una posición que se ha aceptado y no encaja, y se considera significativo si aprietan o si se salen. Perderlos a mitad de un viaje habla de perder posición. Ir descalzo se parte en dos: en algunas lecturas es fragilidad y falta de preparación, mientras que en otras, sobre todo donde descalzarse marca respeto o estar en casa, se lee como confianza. Cuál se aplica depende de la cultura en la que creció quien sueña.

Nuevos, gastados y de otro

Un par nuevo se glosa como cambio de papel, y las listas antiguas añaden casi siempre una nota sobre el periodo incómodo hasta que se amoldan. Unos zapatos muy usados llevan el sentido contrario, el de algo que se hace desde hace tanto que ya sale cómodo, con una segunda nota sobre si toca renovarlo. Los estropeados quedan entre medias.

Calzarse los zapatos de otra persona se lee casi en todas partes como asumir su posición, y el idioma ya recoge la idea cuando alguien habla de ponerse en el lugar del otro. Los intérpretes preguntan si resultaban cómodos, porque ahí es donde la imagen trabaja. Conviene recordar que todo esto es una costumbre interpretativa muy antigua y nunca un anuncio sobre el camino que tienes por delante.

Pocos objetos cargan tanta clase social, tanto oficio y tanta memoria como un par de zapatos, así que lo que significaba para ti un par concreto va por delante de cualquier cosa general. Los que te pusiste para un entierro y los que compraste para tu primer trabajo no son el mismo símbolo.

Preguntas frecuentes

¿Qué se dice de llevar dos zapatos distintos?
El calzado desparejado suele leerse como estar dividido entre dos papeles antes que como despiste. Los relatos aumentan en épocas en que alguien lleva dos trabajos o sostiene dos identidades muy distintas a la vez.
¿Comprar zapatos se lee distinto que llevarlos puestos?
Comprar va con la intención más que con la acción, con una decisión que se está sopesando y no con una ya tomada. La distinción importa mucho más en las listas viejas que en las modernas.

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