La amatista es la variedad violeta del cuarzo y una de las piedras ornamentales más reconocibles del mundo. Su color va del lila claro al morado profundo, casi vinoso, y lo produce una traza de hierro dentro del cristal transformada por la radiación natural del terreno. Aparece con frecuencia en geodas, cavidades tapizadas de puntas que van desde unos pocos centímetros hasta varios metros de altura.
El nombre viene del griego amethystos, que se traduce como no embriagado, porque en la Antigüedad se le atribuía la virtud de moderar los efectos del vino. Se extrae en Brasil, Uruguay, Bolivia, Zambia, Rusia y Namibia, y según el tono y la procedencia recibe distintos nombres comerciales. Es lo bastante resistente para el uso diario, de modo que se monta en anillos, colgantes y pulseras, aunque su violeta se apaga si pasa horas al sol.
La tradición la describe como un cristal a la vez sereno y despierto. Se dice que sostiene el ánimo en ambientes exigentes, por lo que mucha gente la lleva encima toda la jornada, mientras que las piezas en bruto se colocan en casa o en el puesto de trabajo. La costumbre pide limpiarla cada cierto tiempo: enterrarla un día en tierra seca o pasarla un momento por agua limpia, sobre todo antes de estrenarla.
Propiedades de la amatista
• Según creencias antiguas, resguarda de las influencias pesadas del ambiente.
• La tradición le atribuye alivio de la fatiga visual.
• Antiguamente se pensaba que descarga del cuerpo el exceso de electricidad acumulada.
• Se cree que sostiene la lucidez y la agilidad mental.
• En la tradición de las piedras se la asocia al corazón y a la circulación.
• Se dice que acompaña la depuración natural de la sangre.
• Las fuentes populares la recomendaban a quienes conviven con alergias.
• Según la creencia, apacigua la ira y ayuda a frenar las reacciones bruscas.
• Se le atribuye un efecto suavizante sobre la tensión nerviosa.
• La tradición dice que devuelve ganas de hacer cosas cuando el ánimo flojea.
• Se la considera piedra de la paz interior y del buen humor estable.
• Llevada a diario, se cree que aparta el mal de ojo y la mala intención ajena.
• En bruto, se dice que absorbe el aire cargado de una habitación y devuelve algo más ligero.
• Tradicionalmente se combina con el cuarzo rosa para reforzar el efecto de ambas.
• Se recomendaba a quien duerme mal porque no consigue parar de pensar.
• Se dice que templa el apego a las costumbres que uno querría dejar atrás.
• Según antiguas fuentes, favorece la sobriedad en la mesa y en la bebida.
La amatista simboliza la mesura, la lucidez y la calma que no se pierde con facilidad. La eligen personas que buscan un respiro dentro de la prisa cotidiana, quienes trabajan en entornos exigentes y quienes quieren llevar encima una piedra de energía suave y ordenada. Los usos descritos pertenecen a la tradición y a las creencias populares, y no sustituyen el consejo médico.
Nivel de dureza: 7
Estructura química: SiO₂
Gravedad específica: 2.65
Chakras: Tercer ojo, Corona
Cuidado: Se limpia con agua tibia y un cepillo suave. No lo dejes mucho tiempo al sol directo, el color se destiñe.
La piedra de luna es un feldespato que debe su fama a un fenómeno óptico llamado adularescencia: un resplandor azul plateado que parece flotar bajo la superficie y se desplaza al girar la pieza. Ese brillo nace de láminas alternas de dos feldespatos distintos, separadas muy despacio mientras la roca se enfriaba, que dispersan la luz al atravesarla.
Aparece en tonos blanco lechoso, gris, melocotón y azulado, casi siempre translúcida, y las variedades llamadas arcoíris juegan con varios colores a la vez. Los yacimientos más conocidos están en Sri Lanka, la India, Madagascar, Myanmar, Tanzania, México y Brasil. No es un mineral duro y se raya con facilidad, así que pide monturas protegidas y un trato cuidadoso; además es porosa, de modo que no conviene mojarla ni dejarla en remojo.
La tradición le asigna una energía suave, ligada a los ciclos y al vaivén de los estados de ánimo. Se dice que ayuda a ordenar los sentimientos y a recuperar el equilibrio, por lo que se lleva cerca del cuerpo. Antiguamente se la vinculaba con el chakra sacro, con el del plexo solar y con el del corazón, y era un regalo habitual entre enamorados. En la India se la ha considerado durante siglos una piedra sagrada, reservada a ciertas ceremonias, y en la joyería europea del modernismo tuvo un momento de gloria por su brillo lechoso y sus reflejos cambiantes.
Propiedades de la piedra de luna
• Según la creencia popular, afloja la tensión acumulada y ayuda a aceptar lo que uno siente.
• Tradicionalmente se le atribuía calmar las reacciones bruscas y la inquietud.
• En la tradición de las piedras sensibiliza hacia los sentimientos ajenos y facilita la reconciliación.
• Antiguamente se pensaba que rebaja el orgullo y enseña humildad.
• Se cree que refuerza la compasión y presta encanto a quien la lleva.
• A las parejas se les prometía más ternura y más pasión.
• Se dice que afina la intuición y suelta la conversación.
• Recurrían a ella quienes se consideraban perseguidos por la mala suerte.
• Según antiguas creencias, aparta el mal de ojo y las malas intenciones.
• En la tradición popular las mujeres la llevaban buscando un ciclo menstrual regular.
• También se creía que alivia los calambres y la pesadez de piernas.
• Las fuentes antiguas le atribuyen suavizar los dolores del parto.
• Se dice además que ayuda a dominar el apetito desmedido.
• Se la tiene por piedra de los viajes nocturnos y de los reencuentros.
• Se dice que suaviza los cambios de humor sin apagar la sensibilidad.
La piedra de luna simboliza la sensibilidad, la calma interior y el ritmo cíclico de la naturaleza. La eligen sobre todo personas que valoran la delicadeza y que buscan un punto de equilibrio emocional en temporadas movidas. Los usos descritos pertenecen a la tradición y a las creencias populares, y no sustituyen el consejo médico.
Nivel de dureza: 6 - 6.5
Estructura química: KAlSi₃O₈
Gravedad específica: 2.56 - 2.59
Chakras: Sacro, Tercer ojo, Corona
Cuidado: No lo sumerjas en agua, la piedra es porosa. Límpiala con un paño suave y seco y mantenla lejos del sol directo.
El coral es un material orgánico de joyería que se forma en mares cálidos a partir del esqueleto calcáreo de pequeños animales que viven en colonias. Aparece en toda una gama de tonos, del blanco puro al rojo profundo pasando por los rosas y los naranjas. Su componente principal es el carbonato de calcio, al que acompañan cantidades menores de carbonato de magnesio y de sustancias orgánicas. Pulido adquiere un brillo vítreo, y por eso lleva miles de años empleándose en collares y objetos pequeños.
En joyería se ven sobre todo los corales rojos, rosados y blancos, y el más valorado es el rojo intenso del Mediterráneo, trabajado desde hace siglos en Torre del Greco, cerca de Nápoles, y en Cerdeña. Un ejemplar natural se reconoce por su superficie ligeramente rugosa y por un color repartido de manera desigual; las piezas de brillo perfecto suelen estar muy tratadas y las de tono uniforme y saturado, teñidas. Es sensible a los ácidos, al calor y al agua, y llevado mucho tiempo sobre la piel puede dejar una leve marca. Tradicionalmente se engarza en plata o en cobre.
Según antiguas creencias, el coral trae una energía cálida y viva, relacionada con el mar y con las fuerzas de la vida. Se lo tenía por amuleto de la casa y de sus habitantes, y en muchas culturas se ponía coral rojo a los recién nacidos como protección. En la tradición de las piedras simboliza también el afecto profundo, lo que lo convierte en regalo frecuente entre allegados.
Propiedades del coral
• Se cree que sostiene el corazón y acompaña el trabajo del bazo.
• Tradicionalmente se le atribuye una influencia favorable sobre la circulación.
• Según creencias populares, ayuda a mantener el equilibrio general del organismo.
• Se lo tiene por piedra de la respiración amplia y de los pulmones.
• Las fuentes antiguas lo recomendaban a quienes tienen la tensión baja.
• Se le atribuía afianzar el buen nombre dentro de la familia y entre amistades.
• Se creía que profundiza la comprensión espiritual del mundo.
• Tradicionalmente se recurría a él cuando cuesta mantener la atención.
• Según la creencia, despierta la agudeza y sostiene la memoria.
• Pasa por ser una piedra que ayuda a conservar la limpieza de intenciones.
• A las variedades rojas y rosadas se les atribuye amparo frente al mal de ojo.
• Antiguamente se decía que palidece cuando quien lo lleva va a enfermar.
• La tradición lo asocia también al equilibrio hormonal.
• En la práctica antigua se llevaba ante molestias persistentes de la piel.
• Se cree que dispersa la tensión acumulada en el hogar y devuelve la calma.
El coral simboliza la vida, el calor de los afectos y el cuidado de los demás. Lo llevan sobre todo quienes buscan armonía familiar y sosiego doméstico, y quienes aprecian una joya de origen natural con siglos de tradición detrás. Lo descrito recoge tradiciones y creencias populares, y no sustituye el consejo médico.
Nivel de dureza: 3 - 4
Estructura química: CaCO₃
Gravedad específica: 2.60 - 2.70
Chakras: Raíz, Sacro
Cuidado: No lo sumerjas en agua, la piedra es porosa. Límpiala con un paño suave y seco y mantenla lejos del sol directo.
El cuarzo rosa es la variedad rosada del cuarzo y casi nunca aparece transparente: lo habitual es un aspecto lechoso, entre translúcido y turbio, que se debe a fibras microscópicas emparentadas con la dumortierita repartidas por todo el interior de la piedra. Esas mismas fibras producen, en los ejemplares bien orientados y tallados en cabujón, una estrella de seis brazos que se enciende bajo una luz puntual.
Su color va del rosa pálido casi blanco al rosa intenso, y se apaga con la exposición prolongada al sol, así que conviene guardarlo lejos de la ventana. Se extrae en grandes masas en Brasil, Madagascar, la India, Namibia y Estados Unidos, y como el material abunda es una de las piedras ornamentales más asequibles. Se talla en cuentas, en corazones, en cabujones y en figuras, y su dureza permite llevarlo a diario sin problema.
En la tradición de las piedras se lo conoce sobre todo como piedra del afecto, y no sólo del romántico: se le atribuye ante todo mejorar el trato de uno consigo mismo. Se lleva cerca del pecho, en colgante, y las piezas grandes se colocan en el dormitorio o en la sala. Es habitual combinarlo con la amatista, porque la tradición considera que se refuerzan mutuamente.
Propiedades del cuarzo rosa
• Se lo tiene por la piedra del cariño en todas sus formas, empezando por el propio.
• Tradicionalmente se le atribuye suavizar el rencor y facilitar el perdón.
• Según creencias antiguas, acompaña a quien atraviesa una separación o una pérdida.
• En la tradición de las piedras se lo asocia al corazón y a la circulación tranquila.
• Se cree que ayuda a dormir cuando la inquietud viene de asuntos afectivos.
• Se le atribuye una influencia favorable sobre la piel y su aspecto.
• Las fuentes antiguas lo relacionan con el equilibrio hormonal.
• Se dice que rebaja la autocrítica excesiva y la exigencia desmedida.
• Según la creencia popular, hace más llevadera la convivencia y suaviza las asperezas.
• Se cree que abre a quien se ha vuelto desconfiado tras una decepción.
• Tradicionalmente se regalaba entre enamorados como promesa de ternura.
• Se le atribuye calmar el llanto de los niños si se coloca cerca de su cama.
• Se dice que templa los celos y la necesidad de controlar al otro.
• Según antiguas creencias, ayuda a pedir ayuda sin sentirse en deuda.
• Se lo considera un buen acompañante en las temporadas de melancolía suave.
• Se dice que ayuda a reconciliarse con el propio cuerpo y su aspecto.
• En la tradición popular acompaña a quien cuida de otra persona y se olvida de sí.
El cuarzo rosa simboliza la ternura, la reconciliación y el trato amable con uno mismo. Suelen elegirlo quienes quieren cuidar sus vínculos, quienes se recuperan de un disgusto sentimental y quienes buscan una piedra de presencia discreta y color cálido. Lo descrito pertenece al terreno de la tradición y de las creencias populares, y no sustituye el consejo médico.
Nivel de dureza: 7
Estructura química: SiO₂
Gravedad específica: 2.65
Chakras: Corazón
Cuidado: Se limpia con agua tibia y un cepillo suave. No lo dejes mucho tiempo al sol directo, el color se destiñe.

