Tauro Piedra de la Suerte

Ágata

El ágata es una variedad de calcedonia, es decir, de cuarzo microcristalino, y destaca entre las piedras ornamentales por su dibujo en bandas concéntricas. Se encuentra en tonos de rojo, gris, blanco, azul, castaño y verde, y sus capas pueden ser translúcidas u opacas dentro de una misma pieza. Se forma muy despacio en el interior de cavidades volcánicas, donde las aguas cargadas de sílice se depositan capa sobre capa, de modo que no hay dos ágatas con el mismo trazado.

Su nombre procede del río Achates, en Sicilia, donde los autores clásicos situaron los primeros ejemplares descritos. Los talleres de Idar-Oberstein, en Alemania, la trabajaron durante siglos, y hoy se saca sobre todo de las minas de Brasil, Uruguay, la India y Madagascar. Con ella se han hecho sellos, camafeos, cuencos, mangos de cuchillo y cuentas de collar, porque resiste bien el uso diario y admite un pulido muy fino.

En la tradición de las piedras, el ágata pasa por ser un mineral sereno y estabilizador antes que estimulante. Se dice que acompaña bien las épocas de cambio, cuando hace falta pisar terreno firme. Se lleva pegada a la piel, en anillo o en pulsera, y mucha gente guarda un canto rodado en el bolsillo para tenerlo a mano en los momentos tensos.

Propiedades del ágata

• Tradicionalmente se le atribuye la capacidad de amparar a quien la lleva en circunstancias adversas.

• Según las fuentes antiguas, favorece un sueño tranquilo y un ritmo digestivo regular.

• Se cree que ayuda a ver los hechos tal como son, sin adornarlos.

• En la creencia popular se le asigna una energía cálida y masculina, ligada a la vitalidad física.

• Se dice que templa las zonas del cuerpo que acumulan rigidez y facilita soltar la tensión.

• La tradición sostiene que descarga la energía estancada, por lo que se recurría a ella en épocas de mucho estrés.

• Antiguamente se pensaba que facilita el trato con desconocidos y la adaptación a un entorno nuevo.

• Se la conoce como piedra de coraje, y se cree que sostiene a quien intenta superar un miedo concreto.

• Las fuentes antiguas le atribuyen claridad mental y capacidad de razonar con orden.

• En la medicina popular se la relacionaba con el fortalecimiento general del organismo y con la circulación linfática.

• Se creía que ayuda a mantener la tensión arterial en su sitio, sobre todo cuando tiende a ser baja.

• Durante siglos se ha llevado como amuleto contra el mal de ojo, porque su dibujo llamativo atrae la mirada antes que nada.

• Se dice que su energía cálida ayuda a encontrar el lado bueno de las cosas en los días difíciles.

• En la creencia popular, un ágata en el bolsillo calma a los niños inquietos y evita las riñas.

• Tradicionalmente se la tiene por piedra de la alegría serena y de la paz interior.

El ágata simboliza el arraigo y la prosperidad ganada con paciencia. Quienes se dedican a los negocios acostumbran a llevarla por debajo de la cintura, en un bolsillo, y en forma de anillo se le atribuye un refuerzo de la confianza en uno mismo. Suele atraer a personas que buscan estabilidad, calma y una sensación de seguridad en su día a día. Los usos aquí descritos pertenecen a la tradición y a las creencias populares, y no sustituyen el consejo médico.

Nivel de dureza: 6.5 - 7

Estructura química: SiO₂

Gravedad específica: 2.60 - 2.64

Chakras: Raíz, Sacro, Corazón

Cuidado: Se limpia con agua tibia y un cepillo suave, y se seca bien. La luz del sol no lo daña.

Turquesa

La turquesa es un fosfato de cobre y aluminio que se forma cerca de la superficie, en zonas áridas, cuando el agua cargada de cobre se filtra por rocas ricas en aluminio. De ese origen vienen sus dos rasgos más característicos: el color, que va del azul cielo al verde manzana según la proporción de cobre y de hierro, y la matriz, esa red de vetas pardas, negras o doradas que dibuja la roca que la acogió y que hace única cada pieza.

Su nombre llega del francés pierre turquoise, piedra turca, porque los primeros lotes entraron en Europa por rutas que pasaban por Turquía, aunque el material procedía de Persia. En Nishapur, en el actual Irán, se extrae desde hace milenios, y también fue apreciadísima en el Sinaí egipcio, en el Tíbet y entre los pueblos originarios del suroeste de Norteamérica, que la engastaron en plata. Es una piedra blanda y muy porosa: absorbe líquidos, grasas y perfumes, cambia de color con el tiempo y puede llegar a agrietarse, así que nunca se sumerge en agua y se guarda lejos del sol directo. La turquesa natural sin tratar es rara y cara, de modo que abundan las imitaciones, los materiales estabilizados y la howlita teñida.

En la tradición de las piedras se le atribuye una energía apacible y protectora. Se dice que rebaja la inquietud y devuelve fuerzas. Se lleva como joya cerca de la piel, y las fuentes antiguas recomendaban montarla en plata, que según la costumbre acompaña mejor su carácter.

Propiedades de la turquesa

• Se cree que suaviza la inquietud y ayuda a soltar la tensión nerviosa.

• Tradicionalmente se recomendaba a quienes atraviesan un duelo.

• Según creencias antiguas, sostiene a quien ha sufrido un sobresalto y le facilita recobrar el equilibrio.

• Las fuentes antiguas le atribuyen reforzar las fuerzas vitales de quien la lleva.

• Se la tiene por piedra de la sensatez, favorable al pensamiento reposado.

• En muchas culturas se llevó como amuleto contra el mal de ojo.

• Ante molestias digestivas se llevaba antiguamente como hebilla de cinturón o como pulsera.

• En la tradición de las piedras se la relaciona con una tensión arterial estable.

• Se cree que acompaña el trabajo del corazón y de la circulación.

• Se la considera piedra de la concordia, que apacigua las tiranteces entre personas.

• La tradición le atribuye facilitar la conversación sincera sobre las propias necesidades.

• Los viajeros la llevaban consigo convencidos de que evitaba los accidentes del camino.

• Según antiguas creencias, ayuda a recuperar el ánimo en épocas de sobrecarga.

• Se decía que su color cambia cuando la salud de quien la lleva se resiente, lo que se explica sencillamente por su porosidad.

La turquesa simboliza la paz, el equilibrio interior y el amparo en el camino. La escogen quienes buscan sosiego, quienes se recuperan de una temporada dura y quienes aprecian una piedra de color inconfundible y larga historia. Los usos descritos pertenecen a la tradición y a las creencias populares, y no sustituyen el consejo médico.

Nivel de dureza: 5 - 6

Estructura química: CuAl₆(PO₄)₄(OH)₈·5H₂O

Gravedad específica: 2.31 - 2.84

Chakras: Garganta, Corazón, Tercer ojo

Cuidado: No lo sumerjas en agua, la piedra es porosa. Límpiala con un paño suave y seco y mantenla lejos del sol directo.

Esmeralda

La esmeralda es la variedad verde del berilo y una de las gemas más valiosas del mundo. Su color, producido por trazas de cromo y de vanadio, es el criterio que decide casi todo su precio: se busca un verde profundo, saturado y ligeramente azulado. Refracta la luz con menos fuerza que el diamante, así que no despide destellos, pero su tono resulta inconfundible.

Casi todas las esmeraldas presentan inclusiones y fisuras internas, tantas que los joyeros las llaman el jardín de la piedra. Lejos de considerarse un defecto, ese paisaje interior identifica cada ejemplar y confirma su origen natural. Por eso la inmensa mayoría se trata con aceite o resina incolora para atenuar la visibilidad de las fisuras, una práctica antigua y aceptada que, eso sí, obliga a evitar el agua caliente, los productos agresivos y la limpieza por ultrasonidos. Las minas colombianas de Muzo y Chivor siguen dando el material de referencia; también hay yacimientos en Zambia, Brasil, Afganistán y Etiopía.

La tradición la asocia al conocimiento y a la palabra que consuela. Se dice que aclara lo que uno siente y facilita entenderse con los demás. Se lleva en anillo o en colgante, con montura protegida por su fragilidad interna, y ha sido durante siglos una piedra ligada al equilibrio de la vida en pareja. La talla rectangular de esquinas achaflanadas que hoy llamamos talla esmeralda se ideó precisamente para repartir la presión y no forzar sus fisuras internas.

Propiedades de la esmeralda

• Se la tiene por piedra de la lealtad y del entendimiento entre dos personas.

• Tradicionalmente se le atribuye una influencia serena sobre la vista cansada.

• Según creencias antiguas, acompaña el trabajo del hígado y la digestión.

• Se cree que ayuda a recordar con nitidez y a aprender con gusto.

• Se le atribuye rebajar la irritabilidad en los periodos de mucha exigencia.

• Las fuentes antiguas la relacionan con la recuperación después de una convalecencia.

• En la creencia popular ampara los partos y los comienzos.

• Se dice que favorece la sinceridad y desanima el engaño.

• Según antiguas fuentes, sostiene a quien debe hablar de un asunto delicado.

• Se cree que despierta la sensibilidad hacia la belleza y el arte.

• Se le atribuye apaciguar el corazón cuando la nostalgia aprieta.

• Tradicionalmente se llevaba como señal de esperanza en primavera.

• Se dice que ayuda a mantener la paciencia con quien aprende despacio.

• Se la asocia con la abundancia tranquila, la que llega sin sobresaltos.

• Según creencias antiguas, aclara los sentimientos confusos hacia alguien cercano.

La esmeralda simboliza la esperanza, la lealtad y la sabiduría amable. La escogen quienes cuidan una relación duradera, quienes valoran el aprendizaje y quienes buscan una gema de color profundo y prestigio antiguo. Lo descrito pertenece al terreno de la tradición y de las creencias populares, y no sustituye el consejo médico.

Nivel de dureza: 7.5 - 8

Estructura química: Be₃Al₂Si₆O₁₈

Gravedad específica: 2.67 - 2.78

Chakras: Corazón

Cuidado: No lo sumerjas en agua. Sécalo después de usarlo y mantenlo alejado del calor.