Con el Perro todo se reduce a la lealtad: honesto, justo, rápido para defender a los suyos y lentísimo para perdonar una traición de verdad.
El otoño tardío, cuando el año se vigila y se cierra de cara al invierno, pertenece al undécimo animal, el Perro, de elemento tierra. Eres leal, honrado y de principios firmes, de los que preguntan si algo es justo antes de preguntar si sale a cuenta. Nacer en enero o en la primera parte de febrero obliga a una comprobación rápida frente al calendario lunar, que es donde de verdad empieza el año chino.
El Perro escoge a su gente con cuidado y después se queda. No te impresionan ni el cargo ni el encanto, y te fías de la conducta antes que de las palabras: sueles acertar sobre quién es de fiar. Te preocupas más de lo que enseñas, repasando lo que podría torcerse para que alguien de la familia lo tenga pensado. La injusticia te enfada de verdad, te toque a ti o le toque a un desconocido.
Fortalezas: Una lealtad sobre la que se puede construir una vida. Eres honesto, trabajador y modesto al respecto, con un sentido del deber fuerte y buen olfato para el mentiroso. En cualquier grupo haces de conciencia, el que dice que así no está bien, y aquel a quien todos piden consejo.
Retos: La ansiedad y el recelo. Esperas lo peor como preparación, y eso puede volverse un pesimismo que le quita color a una situación buena. Cuando alguien rompe tu confianza cierras la puerta entera y casi nunca la reabres, aunque el caso fuera más flojo de lo que parecía.
Trabajo y dinero: Te sientan bien los oficios con un propósito claro y un deber de cuidado: docencia, medicina y enfermería, derecho, función pública, seguridad, trabajo social, todo aquello donde otros dependen de ti. Llevas el dinero con prudencia y detestas endeudarte; ahorras por seguridad y no por lujo, aunque lo sueltas al instante para ayudar a quien quieres.
Amor y compatibilidad: Eres firme, protector y estás dentro del todo en cuanto decides, y valoras la sinceridad por encima del romanticismo. Necesitas que te tranquilicen, más de lo que te gusta pedir, porque una pareja callada deja sitio a tu peor conjetura. Di el miedo pronto y en voz alta. Y cuando alguien se disculpa de corazón, déjale volver: tus veredictos de todo o nada te cuestan personas que valían la pena.
Mejores afinidades: El Conejo es tu mejor pareja silenciosa, dulce y sin prisa, un lugar blando donde dejar la guardia. Tus socios naturales son el Tigre y el Caballo: el Tigre te presta coraje y calor, el Caballo mete ligereza en una vida que te tomas muy en serio. Al otro lado del ciclo está el Dragón, y ese es el difícil, porque el Dragón quiere fe y aplausos mientras tus dudas sinceras le llegan como un insulto.
Consejo: Haz la pregunta antes de dictar sentencia. Compensa las noticias y las inquietudes que absorbes con algo que te haga reír. Y acepta ayuda de vez en cuando, porque ser el que guarda a todos no es lo mismo que estar bien.


