Planes grandes, energía grande y ninguna paciencia con lo lento: el Dragón es generoso, seguro de sí mismo y casi imposible de pasar por alto.
De los doce animales solo hay uno que no existe fuera de los cuentos, y quienes nacen bajo él suelen estar a la altura. Quinto del ciclo, de elemento tierra y dueño del final de la primavera, cuando el crecimiento va a pleno rendimiento, aparece visible, incansable y difícil de ignorar. Quien haya nacido en enero o durante la apertura de febrero hará bien en mirar cuándo cayó el estreno lunar de su año, ya que el calendario chino no pasa de página el uno de enero.
Tu seguridad les parece a los demás inspiradora o agotadora, y rara vez te preocupa cuál de las dos. Piensas en bloques grandes, detestas las normas menudas y sostienes a un grupo en un tramo difícil solo con tu energía. También eres más sensible de lo que aparentas: una crítica en público duele mucho más de lo que nadie sospecha, y el moretón no lo enseñas.
Fortalezas: Arrancas y rematas, y a toda velocidad. Donde otros ven obstáculos, tú ves un calendario. Repartes dinero, mérito y oportunidades con largueza, proteges a los tuyos y eres sincero hasta el exceso, porque mentir te parece una bajeza.
Retos: El orgullo es la factura que pagas una y otra vez. Puedes arrollar a los callados sin darte cuenta, tomar el desacuerdo por deslealtad y rechazar ayuda mucho después de precisarla. Quieres resultados ya, de modo que te saltas los cimientos lentos y luego culpas al terreno. Y cuando algo te aburre lo sueltas entero y dejas a otros con medio proyecto encima.
Trabajo y dinero: Encajas en la dirección de equipos, en fundar empresas, en obra, medios y política, en lo que tenga tamaño y resultados visibles. Ser pieza pequeña de una máquina enorme te desquicia en meses. Ganas bien, gastas sin freno en gestos grandes y la contabilidad te aburre: esa mezcla conviene vigilarla.
Amor y compatibilidad: Amas de una pieza, proteges y no escondes el romanticismo, y esperas lo mismo de vuelta. La independencia te importa, así que quien te controle a todas horas durará poco. Tu punto ciego es creer que mantener bien la casa equivale a estar presente. Pregunta cómo está el otro y escucha sin proponer una solución de inmediato.
Mejores afinidades: Tu pareja más improbable es el Gallo, que cuenta los detalles que tú te saltas y encima disfruta. En sociedad abierta te vienen mejor la Rata y el Mono: la Rata dibuja el plan al que luego cargas de frente y el Mono te mantiene despierto. La dificultad está en el Perro, el animal que te mira desde el otro extremo del ciclo, porque el Perro pide pruebas y examina intenciones, y una duda honesta te suena a voto en contra.
Consejo: Frena lo justo para oír la objeción; casi siempre es un aviso y no un ataque. Reparte el mérito en público y sin escatimar. Y escoge los proyectos que de verdad te importan, porque un Dragón a medio gas es peor compañía que un Dragón ocioso.


