Dale a una Cabra un entorno tranquilo y un poco de ánimo y aparecerá la ternura, junto con un talento callado para hacer las cosas bien hechas.
Cuando el calor afloja y entra la cosecha, toma el relevo el octavo animal: la Cabra, de elemento tierra, cuya estación es el final del verano. Eres dulce, empática y creativa sin ruido, más interesada en una vida en paz que en una vistosa. Si tu fecha cae en enero o en las primeras jornadas de febrero, mira el día concreto del giro lunar, puesto que el calendario chino no empieza donde el occidental.
Las Cabras sienten a fondo. Recoges el ánimo ajeno sin proponértelo: eso te vuelve bondadosa y convierte los sitios llenos y tensos en algo agotador. Tienes ojo para la belleza de lo corriente y prefieres hacer algo bien a hacerlo pronto. Rehúyes el enfrentamiento con tanta constancia que la gente da por hecho que no tienes opiniones firmes. Las tienes.
Fortalezas: Calidez auténtica. Consuelas sin sermonear, te fijas en quien se ha quedado fuera y das lo que haga falta a quien está en apuros. Tienes paciencia para el trabajo lento y delicado, sea un oficio, un huerto, un hijo o una amistad complicada. La gente se relaja a tu lado sin saber por qué.
Retos: La preocupación. Ensayas los desenlaces malos con detalle y puedes tumbar una buena decisión en una noche. Te apoyas en los demás para que te tranquilicen y luego te sientes mal por haberlo hecho. Las quejas te salen de lado, en suspiros o retiradas, y no en una frase clara. Y como odias las decisiones duras, dejas que otro lleve partes de tu vida.
Trabajo y dinero: Encajan contigo los oficios creativos y de cuidado: diseño, cocina, jardinería, enseñanza, enfermería, artesanía, lo que se haga con esmero y no contra un reloj que grita. El dinero te inquieta más de lo necesario y das aun cuando vas justa. Un ingreso estable con un colchón pequeño te sienta mejor que los vaivenes.
Amor y compatibilidad: Eres entregada, mimosa y atenta, y quieres a alguien abiertamente afectuoso y no solo formal, porque el cariño que hay que deducir nunca te llega. Elige con los ojos abiertos en vez de conformarte con quien más te necesitaba, y busca a alguien paciente con las emociones que además sepa tomar las decisiones que tú evitas. Pide ánimo con palabras claras, y devuélvelo.
Mejores afinidades: Lo más duro es el Buey, el animal situado justo al otro lado, que quiere decisiones tomadas y listas terminadas y lee tu necesidad de apoyo como titubeo. Terreno más amable es el Conejo o el Cerdo; el Conejo mantiene todo sereno y bonito como a ti te gusta, el Cerdo trae generosidad y comodidad sin complicaciones. Tu aliado sorpresa es el Caballo, lo bastante animado para sacarte de casa sin empujarte.
Consejo: Di lo que quieres con palabras sencillas: esto me gustaría, aquello prefiero no hacerlo. Protege tu silencio y tu rincón de trabajo: los dos alimentan todo lo demás. Y confía en que tu bondad es una fuerza y no una deuda.


