Reduce el 33 y aterrizas en el 6, pero tu cuidado llega mucho más allá de tu puerta y necesita límites más firmes.
Este es un número maestro. No se reduce a una sola cifra, porque se considera que la cifra repetida aporta un significado propio, además del que tendría el número una vez reducido.
Reduce el 33 y aterrizas en el 6: debajo de todo tienes el temperamento cuidador del 6, con su casa, su responsabilidad y su impulso de atender a quien tengas delante. Lo que mantiene el 33 sin reducir es el alcance. Tu cuidado va mucho más allá de tu propia puerta, y el 3 que lleva dentro te da voz, de modo que cuidar se convierte en algo que expresas, enseñas y transmites.
La gente te trae cosas. Desconocidos te cuentan más de lo que pensaban contar, compañeros de trabajo llegan a tu mesa con problemas que no son de trabajo, y te descubres enseñando sin haberte presentado nunca a ese puesto. Te tomas en serio las cargas ajenas, a veces más en serio que sus propios dueños, y ahí están a la vez tu don y lo que te desgasta.
Fortalezas: Una calidez que no se agota en el borde de tu propia familia y la paciencia de explicar algo por quinta vez sin que nadie se sienta tonto. Calmas a quien está asustado. Perdonas y lo dices en serio. Sabes poner el consuelo en palabras, en imágenes o en comida, y sigues ahí por alguien mucho después de que la mayoría se hubiera apartado en silencio.
Retos: Hacerte responsable de emociones que no te tocaba llevar. La culpa aparece cada vez que descansas. Puedes usar el cuidar a otros como manera de esquivar tu propia vida a medias, y te duele de verdad cuando aquellos en quienes te has volcado repiten el mismo error. El cansancio se te acerca disfrazado de deber.
Trabajo y dinero: Acabas en la enseñanza, los cuidados, la vida comunitaria o religiosa, el acompañamiento, la cocina, la hostelería, el arte con algo que decir. Cobras por debajo, trabajas horas que nadie paga y regalas tiempo que nadie contó. Un límite claro al trabajo gratuito es lo que protege al trabajo pagado, y de paso protege tu paciencia.
Amor y relaciones: Extraordinariamente entregado, cariñoso y capaz de perdonar. En tus manos el rescate puede hacerse pasar por romance, contigo poniéndolo todo y llamando amor al desequilibrio. Deja que tu pareja te sostenga a veces, quéjate en voz alta, sé poco razonable de cuando en cuando. Que te cuiden te parecerá incorrecto durante un año más o menos, y después te parecerá tu casa.
Consejo: Guarda una hora al día que no sea de nadie más. Ayuda a quien te lo pide, no a todo el que se te cruza. Y recuerda que tienes permiso para ser una de las personas a las que cuidas.


