
Al revés, el Rey de Oros muestra a alguien que se preocupa demasiado por el dinero y las posesiones. Es terco y no da su brazo a torcer, y muchas veces pone la riqueza y el estatus por delante de las personas que lo rodean. Se aferra tanto a sus propias tradiciones que puede parecer cerrado de mente y difícil de convencer. Esta carta es un aviso suave sobre la avaricia, el afán de control y apegarse demasiado a lo que uno tiene.
En el amor, esta carta puede mostrar a una pareja posesiva o demasiado centrada en el dinero y las apariencias, de modo que el cariño verdadero queda a un lado. Afloja las riendas y deja que los sentimientos pesen más que el estatus.
En el trabajo puede que trates con alguien rígido que frena las ideas nuevas, o que te desgastes persiguiendo el éxito. Ser flexible te llevará más lejos que la pura testarudez.
Los problemas de dinero aquí suelen venir de ser demasiado tacaño o de gastar de más para aparentar riqueza. Evita las jugadas arriesgadas y no dejes que la avaricia guíe tus decisiones.


