
Al derecho, el Rey de Bastos es un líder generoso y cálido al que da gusto seguir. Invertido, esa calidez desaparece y deja paso al egoismo y la arrogancia. Lo quiere todo a su manera y espera que atiendan sus peticiones al instante. Discute por cualquier cosa, deja de compartir y solo piensa en sí mismo.
En el amor señala a alguien que siempre quiere mandar y devuelve poco. En lugar de compartir, impone sus deseos y no escucha a la otra persona.
En el trabajo advierte de una actitud mandona y arrogante que incomoda a los demás. Dar órdenes sin escuchar solo genera discusiones y frena cualquier avance.
Con el dinero muestra un lado avaricioso y egoísta en el que lo quieres todo para ti. Las decisiones apresuradas y no aceptar consejos pueden llevar a gastos imprudentes.


